Claves del Mindful Eating

Cuando éramos pequeños solíamos comer cuando teníamos hambre y sabíamos escuchar a nuestro cuerpo cuando no. Por más que nuestros papás quisieran obligarnos, era muy probable que comiéramos la cantidad y la comida que realmente nos apeteciera. Hoy en día, nos complicamos y nos torturamos por nuestras decisiones alimenticias. Es probable que nuestro dialogo interno se vea algo como así: “Que ganas de una galleta… bueno, pero solo un mordisco… NO me la termine comiendo toda… estaba tan rica… bueno, pero entonces ahora tengo que agregarle un día más al ejercicio o media hora más de gimnasio”. Este dialogo negativo con nosotros mismos no solo  no es saludable si no que realmente no nos lleva a nada.

Hay una nueva tendencia en el campo de la alimentación llamada “Mindful Eating” o podríamos llamarla alimentación consciente o alimentación presente. La idea detrás de este concepto es crear consciencia en que a la hora de comer debemos ir más despacio, escuchar a nuestro cuerpo y lo que nos trata de decir, y no desarrollar culpa cada vez que comemos. ¿No sería riquísimo comer sin sentirse culpable?

Para lograrlo debemos entender lo que comemos y cómo reacciona mi cuerpo ante esto, saborear lo que comemos (esta es una de las cosas que más noto que no hace la gente. ¿Cuantos de ustedes comen y después ni recuerdan que comieron y como sabía eso?) y dejar ir la preocupación constante, además de comer en un ambiente libre de distracciones para poder saborear y disfrutar los alimentos. Los estudios afirman que comer de esta manera beneficia en la pérdida de peso o mantenimiento del mismo, con el sistema digestivo con cosas como la inflamación, colitis, gastritis, gases y estreñimiento y hay algunos estudios recientes donde han empezado a ponerlo en práctica con pacientes obesos y con problemas alimenticios.

Muchas veces nuestras decisiones alimenticias están basadas en algo más allá que hambre. Algunas de las razones por las que las personas comen es por aburrimiento, emociones, estrés, cansancio, pereza o simplemente porque hay comida afuera.

Quiero compartirles por aquí algunas cosas que pueden hacer para empezar a practicar el mindful eating y conectar mejor con su cuerpo y lo que este trata de decirnos. Si aprendemos a escuchar, el cuerpo es muy inteligente y sabio y sabe comunicarse con nosotros, todo está en que sepamos escuchar. Debemos aprender a ESCUCHAR.

Pitahaya Bowl

 

  • Cultivar una sabiduría interna

Es importante empezar a notar y familiarizarse con los sentimientos de hambre y saciedad. (Si quieres saber más sobre la diferencia entre hambre y apetito, te recomiendo leer este artículo de Quiere Como Vives). Muchas veces para lograr esto debemos silenciar el constante dialogo interno que tenemos y el ruido a nuestro alrededor y conectarnos con las sensaciones de nuestro cuerpo. En otras ocasiones he hablado sobre los momentos de presencia o mindful check-ins, donde ustedes toman unos 3 o 5 minutos para respirar y simplemente notar y observar las sensaciones del cuerpo. Si hacen esto a diario, será más fácil hacerlo cuando viene la hora de comer y así poder conectar si lo que tengo es hambre, o sed (tiende a confudirse mucho con hambre), o sí ya estoy lleno a pesar de que todavía haya comida en mi plato.

Existen dos hormonas que controlan el hambre en nuestro cuerpo, una nos da la señal de hambre, mientras que la otra da la señal que estamos llenos. Toma tiempo que estos mensajes lleguen a nuestro cerebro, por lo que es recomendable ir despacio con nuestra alimentación, para que se activen estas hormonas y el mensaje llegue con el tiempo preciso. Una de las maneras de lograr esto es poniendo el tenedor abajo después de cada bocado, o masticando bastante la comida (esto está comprobado que ayuda mucho a nuestro sistema digestivo y a que el cerebro nos indique que estamos llenos a tiempo).

Otra manera de cultivar esta sabiduría interna es eliminando la tecnología a la hora de la comida. Constantemente nos distraemos con la televisión y el celular y en lugar de tomarnos el tiempo de saborear y disfrutar nuestra comida, nos enfocamos en otra cosa. Esta es una de las razones por las que después no recordamos lo que comimos y queremos ir por más, por ejemplo, galletas o algo dulce. Al no saborear la primera galleta, nuestro cerebro no registra el que comimos esa galleta o su sabor y por eso terminamos comiendo 5 o más. Es importante además respirar entre cada bocado o comida, y así sintonizarnos con nuestro cuerpo y ver cómo estamos. Es posible que no ocupemos más comida como puede que sí.

  • Cultivar sabiduría externa

Es importante conectar con qué tipo de comida ponemos en nuestro cuerpo y la cantidad. Nutricionalmente hay alimentos que nos mantienen llenos por más tiempo que otros. Si estamos presentes con lo que hemos consumido en el día podremos tener una mejor idea de si es necesario comer un snack o no, o necesitamos más cantidad o no.

  • No categorizar la comida

Aunque es una realidad que nutricionalmente hay alimentos más sanos que otros, debemos tener un balance con lo que nos pide nuestro cuerpo y lo que nos provoca. Yo personalmente no creo en restringirse completamente de ningún alimento ni designarle un día especial. Creo que si, comemos lo que se nos antoja con medida, es más probable que consumamos menos de eso y más esporádicamente que si lo restringimos. Nuevamente la importancia de saborear lo que comemos. Si nos tomamos el tiempo de disfrutarlo realmente, vamos a comer de manera presente y consciente; y emocionalmente nos hará sentir bien, diferente que si lo hacemos con culpa, o a escondidas.

Banana Matcha Bread

  • Empoderarse de las decisiones que se toman

Los seres humanos comemos por necesidad y placer. Si yo decido comer algo, que rico sentirme feliz y empoderado con mi decisión y no cargado de culpa y pensando que debo correr al gimnasio por esto o restringir mi alimentación del resto del día. Con esto no digo que salgan a comer lo que sea, sino que si poco a poco ustedes toman el control de lo que comen y no dejan que la comida tome control de ustedes, lo más probable es que su cuerpo empiece a pedir alimentos saludables, por qué cuando nos tomamos el tiempo de oír a nuestro cuerpo, él sabe decirnos que le sienta bien y que no. Habrá momentos donde frutas y vegetales sean lo que necesitamos, y otras tal vez necesitemos un poco de confort por medio de una galleta o bebida.

  • Tratemos de hacer nuestra relación con la comida una positiva

Si te leíste mi artículo anterior sabes que todos tenemos una relación con la comida. (Sí no lo leíste aquí te lo dejo para leer). Conectemos con nuestro cuerpo, escuchemos que nos pide, por qué queremos comer, las razones detrás (emocionales o físicas) de porque quiero algo particular y de ahí formemos una relación sana y positiva no solo con la comida sino con nuestro cuerpo. Recordemos que el alimento es energía para nuestro día y solo nosotros decidimos que tipo de energía queremos darle.

Espero que todo esto les funcione y puedan aplicarlo en sus vidas. Si tienen cualquier duda o pregunta del tema, no duden en escribirme a daniela@quierecomovives.com. Todos queremos una relación sana con la comida, y puedo ser tu apoyo y aliado en ese camino.

 

 

 

Author: Dani Zamora

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