Nuestra relación con la comida: Todos tenemos una

Desde hace un buen tiempo he querido escribir sobre temas relaciones con la alimentación, pero no sobre qué comer (aunque si tengo pendientes unos artículos con recetas de smoothie bowls y chía puddings) sino del aspecto más emocional de la comida. Hablar más el tema de la relación que tenemos con nuestro cuerpo, la comida, nuestra imagen, y el positivismo y amor hacia nuestro cuerpo etc.

Poco a poco iré hablando sobre diferentes temas, así que si hay algún tema en particular en el que ustedes sienten que quieren más información no duden en dejármelo saber en los comentarios, o escribirme a mi correo.

Hoy quería traer un poco de consciencia a las decisiones alimenticias que tomamos. ¿Ustedes saben por qué deciden comer algo? ¿Saben por qué algo les gusta y otras cosas no?

La relación con la comida

Todos hemos crecido con conceptos diferentes con respecto a la comida. Para algunos una comida en particular se puede considerar saludable, dañina, reconfortante y nos consuela en un mal día como también hay otras que pueden ser totalmente prohibidas. Todos hemos crecido con tradiciones y costumbres alrededor de la comida que se ajustan a lo que nuestras familias y ambiente creen y conocen.

Estas tradiciones y costumbres son parte de nuestros patrones familiares y culturales. Todos cargamos con diferentes patrones tanto de pensamientos, acciones, relaciones interpersonales y aunque no lo crean hasta de cómo relacionarnos con la comida. De familia a familia, y de cultura a cultura hay un supuesto de cómo debemos nutrirnos y por ende de cómo debemos vernos. Para algunos lo ideal es comer con platos cargados de comida mientras para otros puede ser mientras menos mejor.

De adultos empezamos a conocer personas nuevas, tenemos pareja y desarrollamos amistades, por lo que nuestras tradiciones posiblemente choquen con las de alguien más o ese choque puede darse con nosotros mismos. Empezamos a tener nuevas experiencias y nuevas aventuras con diferentes personas que pueden empezar a cambiar un poco lo que pensamos o sentimos en relación con diversos temas, entre esos la comida.

La comida no es solo considerada alimento, sino también forma parte de nuestras relaciones sociales. Cuando queremos compartir con otros, normalmente lo hacemos a través de la comida. Aunque no lo sepamos o notemos siempre, nuestras elecciones de comida están motivadas por diferentes razones. Estas pueden ser: presión social, (todos van a pedir esto, entonces yo también), patrones o tradiciones (con mi familia siempre ordenamos esto), innovación (esto nunca lo he probado, ¡quiero algo nuevo!) o referencia (alguien me recomendó que lo pruebe y quiero ver que tal).

Buddha Bowl by Quiere Como Vives

 

 ¿Por qué les cuento todo esto?

Aunque no es algo que tenemos que hacer todos los días en cada comida, sería importante que analicemos un poco nuestras elecciones a la hora de alimentarnos.  ¿Por qué? Hemos desarrollado una relación con la comida a través del tiempo, y es importante que hoy ésta sea saludable, y con la que yo me sienta en paz y feliz, pero que además este determinada por mí.

La comida viene cargada de un componente emocional. Ésta no solo forma parte de cómo me siento con mi proceso digestivo (llena, con hambre, pesada) sino como me siento o que emociones surgen en mí cuando ingiero este alimento. Hay algunos alimentos que me hacen sentir feliz y animada, mientras que otros hacen que sienta culpa, enojo, tristeza o frustración. Este componente emocional que le damos muchas veces viene de lo que mi familia, ambiente o cultura ha determinado de ese alimento, pero no necesariamente el valor que yo quiero darle.  

Les quiero dar un ejemplo de mi propio proceso. En mi familia casi nunca se cena, lo que se hace es hora del té. A esta hora mucho de lo que se consume es pan (se podría decir que aparte del té es el alimento central). Hace  mucho tiempo, (esto fue cuando vivía en la casa de mis papas) yo decidí minimizar considerablemente el consumo de pan. Esto trajo un sin fin de comentarios en mi familia, además de un sentimiento de culpa en mí. Si yo no comía el alimento principal de esta hora, ¿qué podría comer? ¿Sería que yo no podía formar parte de este momento, ya que no quería consumir esto? Yo estaba acostumbrada a que esto me diera un sentimiento de familia, confort y compañía. Poco a poco debí sanar en mí todo esto y entender que si comía otras cosas, esto no me hacía no pertenecer a este momento familiar. Entendiendo las emociones que esto desencadenó en mí, pude estar en paz con el tema del consumo de pan y buscar un substituto que me hiciera sentir igual.

Butchers Daughter

Cada día más personas están desarrollando alergias e intolerancias a diferentes alimentos que están provocando que no sean capaces de ingerirlos y esto minimiza o cambia lo que pueden comer y los lugares a los que pueden ir. Esto podría significar también que los planes con amigos o familia deban cambiar. Si soy una persona que normalmente come por presión social, esto podría traerme problemas conmigo, por no hacer lo que otros hacen. Si mi familia elige algo a lo que no estoy acostumbrada, podría sentir nuevamente que no pertenezco a la familia, ya que no puedo comer lo mismo de siempre. Mi relación con la comida y como yo la maneje es algo muy importante. Hoy en día muchas personas están descontentas con su imagen y cuerpo, y esto los lleva a dietas restrictivas, atracones o problemas alimenticios en general.

Yo soy responsable de mi cuerpo y de cómo me siento. Podemos empezar por identificar que sensaciones o emociones (calor, compañía, frío, placer, displacer) causan en mí diferentes alimentos o diferentes situaciones. De ahí debo decidir cuáles quiero mantener en mi dieta y cuáles no, e intentar ser la versión más saludable y confiada de mí que puedo ser.

Como toda relación, esta relación necesita tiempo, cariño y confianza.  Eso solo yo puedo darlo, y solo yo puedo conectarme con mi cuerpo y observar como se siente, que emociones florecen y que me hace sentir bien y que no. 

¡Inténtenlo! ¡Desarrollen una relación que las haga sentirse felices y seguras, y el camino de la alimentación será uno que amen!

 

 

Author: Dani Zamora

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  • Muy importante no comer “sólo por comer”, incluso cuando nos encontramos en “rush” y rutina laboral, bajo ciertas presiones, debemos aplicar lo que nos estás enseñando. Elegir lo que sienta y haga feliz a mi cuerpo y a mis emociones. ¡Gracias por compartir!