Como domar a nuestro crítico interno

Es muy probable que todos hayan escuchado a su crítico interno más de una vez, si no es así, lo que podría haber pasado es que no lo identificaran como tal. Nuestro crítico interno es aquella vocecita en nuestra cabeza ( y a veces no solo pensamiento sino con palabras fuertes que salen de nuestra boca) que critica y juzga sin control lo que hacemos o a veces hasta lo que hacen los demás.

En nuestra sociedad es poco apreciado, que las demás personas o nosotros mismos nos digamos cosas positivas, buenas e inspiradoras. Vivimos en una cultura donde la retroalimentación por nuestro trabajo llega poco y sabemos qué hacemos algo bien porque se ve bien remunerado por dinero. Pocas veces ese sentimiento de satisfacción con lo que hacemos (no solo lo que es trabajo) viene de nuestros pensamientos o palabras o las de los demás. La idea es que debemos trabajar duro, y esa debería ser suficiente satisfacción para nosotros. Gracias a esto, nos parece “normal” cuando nos atacamos con palabras, nos decimos lo poco que valemos o lo tontos que somos y además al ser esto así creemos que tenemos permiso de juzgar y atacar a otros, porque “si lo hacemos con nosotros mismos, porque no con los demás” o al revés “Sí juzgo a otros, como no me voy a juzgar yo”.

Todos tenemos un estilo de juicio o un crítico que predomina, ya sea hacia afuera o hacia adentro. Es decir, juzga más a los demás o se juzga uno mismo. Normalmente cuando pasa una o la otra, muy fácilmente se llega a practicar las dos. En psicología se cree que cuando juzgamos a alguien más, es porque algo en esa persona nos recuerda alguna característica nuestra que no nos gusta y hacemos reflejo de esto. Adicional algunas de las razones que nos juzgamos o juzgamos a otros, es por compararnos con los demás, niveles altos de estrés y ansiedad, perfeccionismo, creer que no somos suficientes ni dignos de amor, y no creer en nuestras fortalezas ni las de los demás. 

La ventaja y gran beneficio es que podemos ser participantes activos en domar a nuestro crítico interno si entendemos nuestros hábitos mentales. Los hábitos no son solo acciones que tomamos en la mañana o que son parte de nuestra rutina, sino que también pueden ser “pensamientos”, o “emociones” que se vuelven usuales. El problema es cuando no son hábitos saludables ni que aportan ningún bienestar, ni positivismo a la vida. Como todo hábito mientras más se práctico, se vuelve parte de la norma y de la rutina, y después es más difícil de: 

1. Identificar que es un hábito que no me sirve.

2. Eliminar.

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¿Cómo interrumpo y domo al crítico interno?

  • Lo identifico y lo detengo. Lo más importante es empezar a tomar la práctica de observar mis pensamientos para identificar cuando el crítico interno decidió salir. El simple hecho de empezar a notar que está ahí te va a dar la oportunidad de observar en que momentos es donde más sale, que situaciones lo detonan y vas a poder detenerlo. ¿Cómo lo detengo? Me recuerdo que son solo pensamientos, que no son ciertos necesariamente y que puedo simplemente dejarlos ir, y enfocarme en otra cosa.
  • Enfocarse en lo positivo. Una herramienta muy efectiva es tener como práctica usual, el buscar cosas positivas en uno y en otros constantemente, no solo cuando aparece el crítico interno. Por ejemplo después de que pensaste o te dijiste algo negativo, puedes decir “¿Qué puedo sacar bueno de esta situación?” o “Me equivoque, pero ¿que puedo aprender de esta situación?” Ese pequeño cambio va a generar grandes cambios no solo en tus pensamientos sino en tu cerebro.

El cerebro está hecho para que nos enfoquemos en lo negativo. El cerebro es como “teflón para lo positivo y velcro para lo negativo”, por lo que tenemos que entrenarlo a que poco a poco él pueda enfocarse diariamente mucho más en lo positivo que en lo negativo. Si haces esta práctica, lo vas a lograr.

Quería compartirles otra práctica que aprendí de Mindful Magazine y la he estado tratando de aplicar, y creo que podría servirles. 

  1. Cuando estés en un lugar público (esto puede ser desde una cafetería, hasta tu trabajo, el bus, caminando en la calle o en una fiesta) y notes a alguien, trata de observar cuál es tu patrón habitual. ¿Será que lo primero que haces es juzgar a la persona por su ropa, peso, como se mueve, lo que habla?
  2. Vamos a cambiar ese hábito y vas a buscar algo positivo que puedes ver en esa persona. ¿Qué puedes apreciar de esa persona, tal vez una destreza, cómo se viste, alguna fortaleza o cualidad, acción o su manera de dirigirse a los demás?
  3. Luego de esto, observa cómo te sientes. ¿Se sintió genuino o forzado? ¿Será que tu juicio fue hecho sin fundamento? ¿Será que sos capaz de moverte de la crítica hacia algo positivo?
  4. Sigue intentándolo por algún tiempo, e intenta hacerlo una práctica de tiempo más prolongado. Esto podría ser:
    1. Práctica de mindfulness de 10 minutos.
    2. Todo tu viaje en bus o tren.
    3. Durante una reunión de trabajo.
    4. Una comida familiar.
    5. En una línea en un comercio.
    6. En una tienda mientas vas de compras.

Es importante que notes si sientes algún cambio en tus emociones, y en tu estado de ánimo cuando haces esto. Un experimento interesante es que no solo lo hagas con los demás sino que practiques esto mismo con vos. ¿Cómo se siente cambiar la atención hacia tus cualidades y acciones positivas?

Sí pones en práctica esto, verás cómo tu crítico interno, poco a poco va teniendo menos protagonismo en tu día, y sentirás que tus emociones positivas están más presentes en tu día, generando así más felicidad, positivismo y productividad.

 Si quieres apoyo en este proceso no dejes de escribirme a daniela@quierecomovives.com o llenar el formulario que encuentras debajo de este artículo.

 

 

Author: Dani Zamora

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