Compasión: Como silenciar el ruido de nuestra mente

Nuestro día a día está lleno de ruido. Este ruido puede ser ideas o expectativas de cómo debemos vernos, alimentarnos, hablar, pensar, cómo se debería ver un trabajo o cómo deberíamos vernos nosotras. Esto puede ser cualquier cosa que la sociedad, cultura, familia, amigos o ustedes mismas se estén imponiendo.

Le llamo ruido porque así se siente, como un incesante ruido que queremos callar pero no sabemos cómo. No sé si a ustedes les ha pasado, pero ciertamente a mí sí. No solamente las personas son culpables de esto, pero la televisión, el marketing, hasta las vitrinas de las tiendas constantemente dictan como deberíamos vernos, pensar y querer. Este ruido deja de ser externo y pasa a ser interno, se vuelve parte de nuestro día a día y de nuestros pensamientos a tal punto que ya no sabemos de dónde viene. Hacemos de la práctica de juzgarnos algo común, y que algo sea común no implica que sea normal.

A través de mi trabajo con Quiere Como Vives y con las chicas que trabajo, he podido observar lo altamente críticas que somos con nosotras mismas y con nuestro cuerpo y lo mal que nos hablamos. Los estudios han demostrado que cuando nos atacamos con palabras o pensamientos nuestro cerebro lo interpreta como un ataque físico y por ende la reacción del cuerpo es la misma. El cuerpo debe liberar adrenalina para poder huir del ataque y cortisol para luego bajar los niveles de adrenalina. Como esto no sucede una vez en el día o la semana y ya, sino que es constante, el cuerpo está liberando estas dos hormonas del estrés constantemente, lo que nos lleva a que el cuerpo se inflame y tengamos muchos efectos físicos y mentales como los son la fatiga, el cansancio, falta de energía, falta de claridad mental, depresión e inclusive altera funciones del cuerpo que pueden llevar a ganar peso.

Aquí es donde entra la compasión. Está demostrado por estudios, que la compasión tiene efectos increíbles. La compasión, como lo define Tara Brach, una de mis psicólogas y profesoras de meditación favoritas, comprende dos aspectos importantes, la gentileza y el mindfulness. El mindfulness trae ese factor importante de ser un observador de nuestra experiencia y la gentileza y el cariño son la manera como deberíamos de tratar esa experiencia y a nosotros mismos. La compasión se comprende de tratar mi mundo con gentileza vrs con juicio, entender que todos somos humanos y sufrimos de la autocrítica constante por lo que no estamos aislados en nuestros sentimientos y nuevamente el mindfulness o el observar mi experiencia para empezar a conectar mejor con mis pensamientos y poder atajar aquellos que no me causan ningún bien.

El primer paso es conectar con mi cuerpo y mente, y empezar a observar cuáles son mis tendencias y patrones, como por ejemplo, qué tipo de situación genera en mí este tipo de pensamientos, o en qué momento de mi día es que tengo esos pensamientos, o detectar por qué tal vez mi tendencia es a cierta hora o momento buscar confort en cosas como la comida, el ejercicio, conversaciones, o si todo es más fácil y tolerable si pongo la culpa afuera.

Love and Compassion

Este es un tema complejo pero muy poderoso. Para mí esto se resume en hacer el intento de que cada vez que nos levantamos proponernos ser nuestra mejor amiga y empezar el día con compasión y gentileza. ¿Has pensado si las cosas que te decís, se las dirías a tu mejor amiga? Me imagino que no, por lo que porque no hacer la prueba de empezar así el día. Quiero compartirles lo que yo he hecho para traer más compasión a mi vida y cuerpo y ver si les funciona a ustedes.

  • Empiezo mi día con gratitud siempre. Cuando me despierto pienso en 5-10 cosas (ustedes pueden empezar por 3) por las que estoy agradecida. Puede que estas no sean “positivas” pero sí que me dejaron alguna enseñanza.
  • Meditación en compasión. Existe una meditación llamada de amor y compasión o loving-kindness en inglés que busca traer compasión a tu día. Trato de incluir una de estas siempre, aunque sean 5 minutos. (Sí les interesa aprender sobre esta meditación pueden hacerlo conmigo)
  • Journaling e intenciones. Todas las mañana me doy 5 minutos para escribir en mi diario y plantearme mis intenciones del día. Siempre incluyo una que tenga que ver con compasión y gentileza en mi día. Por ejemplo: Hoy voy a ser más gentil conmigo y los demás. Hoy voy a ser más paciente conmigo y los demás. Reviso 3 veces al día si estoy cumpliendo con mis intenciones.
  • Gratitud al bañarse: Cuando me baño y mientras jabono mi cuerpo agradezco a mi cuerpo lo que hace por mí. Agradezco a mis piernas y pies por llevarme adónde quiero ir, a mi estomago por digerir la comida que consumo, a mi boca y lengua por saborear, a mi nariz y pulmones por respirar, a mi cerebro por ayudarme a pensar y aprender, etc. Me ayuda a recordar la importancia de un cuerpo sano.
  • Momentos de Presencia o Mindful Check Ins: En varios momentos de mi día conecto con mi cuerpo y mente y paro a respirar y observar como se siente mi cuerpo y que pensamientos hay en mi mente. Esto me ayuda a que cuando llegan los momentos difíciles puedo entender porque mi cuerpo se siente de determinada forma, o revisar que estoy pensando al respecto o que detono en mí una respuesta.
  • Si me es difícil dar compasión a mí misma ese día o ese momento (yo sé que esos momentos llegan) entonces lo practico con los demás. Esto puede ser que diga comentarios gentiles a los demás o mientras veo personas en la calle, pienso “qué lindo se le ve ese vestido a esa señora”, “qué bien sabe cantar esa chica”, y esto automáticamente ayuda a que mi humor cambie, genero emociones positivas y es más fácil hacerlo conmigo.
  • Permiso de ser humano. Esta debe de ser mi frase favorita y la que más utilizo con mis clientes. Siempre me recuerdo que debo darme permiso de ser humana, y eso quiere decir que puedo equivocarme, que no todo debe salir perfecto y que las cosas pueden cambiar aunque ya tuviera un plan anteriormente.
  • Respirar. La respiración activa nuestra respuesta de relajación en el cuerpo y sistema nervioso, por lo que si me encuentro en un momento de estrés utilizo la respiración para tranquilizarme y la gratitud para evitar la liberación de hormonas de estrés.
  • Me regalo momentos para hablar conmigo 😉 : Todos los días dejo un momento para hablar conmigo de forma gentil y amorosa, analizo cómo estuvo el día, inclusive si tengo que cambiar algo, pero siempre desde un lugar de gentileza y me recuerdo que soy humana y que hay personas afuera como yo que solo necesitan amor.

Todos queremos amar y ser amados, entonces porque no empezar por amarnos nosotros mismos.

Me encanta escuchar sus comentarios acerca del artículo o si ponen en práctica alguno de los consejos. Pueden dejarlos en los comentarios o escribirme a daniela@quierecomovives.com para apoyarnos en este camino o si quisieras trabajar conmigo en esto. <3

Author: Dani Zamora

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