La magia de decir adiós…

Pronto voy a estar dejando Nueva York (en dos semanas!) y he estado pensando muchísimo sobre lo que es decir adiós. Ayer compartí esto en mi boletín y recibí tantos correos de chicas que les ayudo mucho verlo desde esta perspectiva que decidí compartirlo por aquí también. (Si quisieras suscribirte a mi boletín podes hacerlo aquí

Cuando tenemos que decir adiós, (esto puede ser a un lugar, a una persona, a una persona) hay una mezcla de sentimientos grande, y de alguna manera pasamos por un duelo. Un duelo de algo que se va, que ya no vamos a tener o no vamos a ver. Sin embargo pasar por este duelo, nos hace desarrollar la capacidad de adaptación a la situación que necesitamos. Esta capacidad de adapatación se llama resilencia. La resilencia, muchas personas lo conocen como  la capacidad de superar una circunstancia traumática, pero es mucho más que eso. A mí me gusta comparar la resilencia con un músculo. Es una de esas destrezas o herramientas que vamos desarrollando poco a poco con trabajo y no solo con circunstancias traumáticas sino también con las cosas que pasan en el día a día. 

Nuestros días están llenos de estrés, trabajo, pérdidas, expectativas a las cuales tenemos que adaptarnos para seguir adelante. Tal vez ustedes no lo saben que ya ahí están fortaleciendo su músculo de resilencia. Cada vez que logramos pensar o responder a una situación de manera diferente, estamos trabajando en nuestra resilencia. Puedo decirles que si no hubiera sido por las herramientas que adquirí aquí, no se que hubiera hecho cuando el año pasado recibí una noticia de salud de mi esposo, de esas que uno NO quiere recibir. Ahora sé que con todo esto, uno puede salir adelante, adaptarse a las situaciones y salir más grande que antes. Ciertamente hay muchas herramientas más para trabajarlo (les estaré contando más de esto, más adelante) pero el decir adiós es una más de esas circumstancias donde dejamos ir algo de nuestra vida para adaptarnos a una nueva situación. 

 Antes siempre creía que el adiós era un momento difícil y que si lo podía evitar mejor. Hoy entiendo que el adiós nos permite cerrar un capítulo para entrar a otro nuevo, nos enseña todo lo que obtuvimos en ese momento y todo lo que aprendimos y nos permite llevar en nuestro corazón todos los recuerdos, además que lo MAS importante nos recuerda lo que crecimos y como nos fortalecimos. Antes para mí decir adiós era frustrante, hoy sé que decir adiós no es dejar atrás sino ver hacía adelante y ver todo lo que avanzamos y todo lo que está por venir. 

Si alguna de ustedes está pasando por algo difícil o en un momento cerca a decir adiós, espero que esta perspectiva las ayude a enfocar su atención en lo que está por venir, en que nada es permanente y que toda situación conlleva un aprendizaje, solo está en que podamos verlo. Si quisieras más apoyo en su situación o estás interesada en conocer más sobre la resilencia, no dudes en escribirme a daniela@quierecomovives.com 

Author: Dani Zamora

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